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Jo, Zette, Quique, Flupi y los demás
Popol y Virginia con... ¿los lapinos o los orejudos?

Se trata de un álbum extravagante dentro de la obra de Hergé, más sorprendente que bien conseguido. Popol et Virginie representa el punto final de una larga cadena de transformaciones, y el ejemplo más extremo de esa actitud que llevó a Hergé a remodelar sin cesar sus historias.

El origen de Popol et Virginie lo encontramos en una serie publicitaria no firmada, que se titulaba: Les aventures de Tim l'ecureuil au Far West. Esta historia se publica en una pequeña revista de tan sólo cuatro páginas que se distribuía gratuitamente todos los jueves, durante el otoño de 1931, por parte de los grandes almacenes bruselenses L'Innovation. En total fueron 16 entregas, con 32 páginas, y que duraron 4 meses a partir del 17 de septiembre de 1931. Dada la rareza de la entrega (inédita además), pinchando sobre la imagen de la derecha reproducimos integramente la coleccion, en version original.

Volviendo a Popol et Virginie, se hicieron dos series en los que los dos héroes dejaban de lado su apariencia de ardillas y se transformaban en oseznos, y donde las imágenes historiadas dejaron paso al cómic. Desde el 8 de febrero hasta el 16 de agosto de 1934 (es decir, entre el final de Los cigarros del Faraón y el inicio de El Loto Azul), se publicaron en blanco y negro Les Aventures de Popol et Virginie au Far West en Le Petit Vingtième, para reaparecer finalmente del 29 de abril al 29 de julio de 1948 en la edición belga del semanario Tintín, bajo el título final Popol et Virginie au pays des Lapinos, cuya traducción en español sería Popol y Virginia en el país de los Orejudos. En 1952 se edita en formato álbum.

Leyendo el álbum, cuesta realmente comprender porqué Hergé le tuvo tanto apego a esta historia, hasta el punto de retomarla tan a menudo. Y cuesta más cuando se sabe que el mismo dibujante confesó que estos "héroes" dejaron de interesarle rápidamente.

"Se trataba de un experimento", explicaría... "Traté de hacer actuar a animales y en seguida ví que no me llevaba a ninguna parte. Volví, pues, a personajes humanos".

La continuación del álbum está desgraciadamente lejos de ser tan buena como las quince primeras planchas, como si Hergé se hubiese cansado en seguida de estos personajes animales. Hay que señalar, sin embargo, que Popol et Virginie, aunque es el cómic más sencillo realizado por Hergé, tiene el mérito de poner en relieve su técnica de narración. Todos los códigos funcionan aquí en su estado más puro y limpio; para el "lector avisado" es divertido ver cómo opera la máquina "hergeana" en su versión más despojada. Pero también es cierto que no cuesta mucho dejar de lado este álbum para volver a las otras obras del genial dibujante. Sin duda, la segunda serie de 1948 obedece más bien al rescate de antiguas planchas olvidadas en los cajones del maestro, y que los colaboradores de la revista Tintín empleban desesperadamente para rellenar las páginas correspondientes. Ese año estuvo especialmente nutrido de prolongadas ausencias que se tomaba el dibujante para descansar, debido a sus reiteradas crisis nervisosas. 1948 fue especialmente duro para él, y  particularmente me atrevo a calificarlo como su personal annus horribilis.

Las aventuras de Jo, Zette y JockoTope de la página 

Contrariamente a las otras dos series dibujadas por Hergé, Las aventuras de Jo, Zette y Jocko no surgieron por iniciativa propia del autor, sino por una especie de encargo de los responsables del semanario francés Coeurs Vaillants, a finales de 1935:

Comenta Hergé: "En la dirección de este periódico me habían dicho aproximadamente lo siguiente: ¿Sabe usted? Su Tintín no está mal, nos gusta. Pero resulta que no se gana la vida, no va a la escuela, no come, no duerme... No es muy lógico. ¿No podría usted crear un personaje que tenga papá, que trabaje, una mamá, una hermanita, un animal doméstico?...

Por aquel entonces yo tenía en casa juguetes para un trabajo de publicidad, y entre ellos un mono llamado Jocko. Y así, a partir de ese Jocko, fundé una pequeña nueva familia, realmente para satisfacer a esos señores de Coeurs Vaillants, diciéndome que quizá, por otra parte, tenían razón".

A pesar de su buena voluntad, Hergé no se sintió jamás cómodo con esta serie, debido a los múltiples constreñimientos que le eran impuestos, y a la artificialidad de la construcción de conjunto. Mientras la familia de papel de Las Aventuras de Tintín se iba constituyendo al hilo de los años, sin casi pensarlo, aquí había que crear de golpe todo un universo.

"Primero hubo que darle una profesión al papá, una profesión que le llevara a viajar: bueno, ingeniero iba bien. Pero además de eso, este papá y esta mamá se pasaban la mayor parte de su tiempo llorando y preguntándose qué les estaría pasando a sus hijos que desaparecían en todas las direcciones. Entonces había que hacer viajar a toda la familia":

"Era abrumador, lo dejé. Tintín, al menos, ¡era libre!".

Sin embargo, Hergé tardó en abandonar esta serie, al menos no lo hizo tan rápido como con Popol et Virginie, puesto que llegó a realizar cinco episodios: El Manitoba no contesta, La erupción del Karamako, El testamento de Mr. Pump, Destino: Nueva York y El Valle de las cobras. Los cuatro primeros no son más que dos largos relatos divididos en el momento de la publicación en álbumes, El rayo secreto y El Stratoneff H.22, respectivamente.

No podemos hablar de fechas de publicación de los álbumes, porque fueron apareciendo por episodios en el semanario entre el 19 de enero de 1936 y junio de 1937 para los dos primeros tomos de la historia, El rayo secreto. Y desde 1937 hasta 1957, para los dos tomos de El Stratoneff H.22 y el último álbum, El Valle de las cobras, que se había interrumpido en la vigesimoquinta plancha debido a la guerra.

A pesar de su problema de estructura, ya descrito por el propio Hergé, estos álbumes no deben dejarse de lado, ya que su lectura puede resultar sumamente entretenida.


Una última curiosidad sobre Jo, Zette y Jocko: existe una sexta aventura inédita: Le Thermozéro, que quedó inconclusa. Comenzó a realizarse en 1958, pero iba a ser una aventura de Tintín con el mismo título. Hergé había pedido al dibujante y guionista Greg (Michél Regnier) que crease un guión para una nueva aventura de Tintín. Greg inventó dos posibles historias, una titulada Les Pilules (Las píldoras) y Le Thermozéro, e hizo esbozos de unas pocas páginas de la segunda. El proyecto fue abandonado en 1960, cuando Hergé decidió mantener el control absoluto sobre su obra.

Poco después, decidió resucitar Le Thermozéro, pero teniendo como protagonistas, en lugar de Tintín, a Jo, Zette y Jocko. Dió instrucciones a su estrecho colaborador Bob de Moor para que escribiese una nueva trama. Bernard Tordeur, de la Fundación Hergé, insinuó en la conferencia acerca de Tintín que tuvo lugar en el Museo Nacional Marítimo de Greenwich, el 15 de mayo de 2004, que llegó a realizarse un storyboard del álbum, semejante al que existe de Tintín y el Arte-Alfa, antes de que el proyecto terminara por desecharse. Supuestamente, este storyboard se conservaría en los archivos Tintín. Apenas se sabe nada acerca de la trama, aunque se cree que la acción se desarrollaría en Berlín.

Quique y FlupiTope de la página

El 23 de enero de 1930 un muchacho bruselense llamado Quique (Quick, el nombre de un íntimo amigo de Hergé, hizo su primera aparición en las páginas de Le petit Vingtième. Tintín, que tenía un año de vida, no era el único personaje que adornaba las páginas de la publicación, y a medida que el suplemento semanal fue engordando, tuvo que desarrollar historietas muy cortas, en un par de páginas nuevas que siempre acaba con un "gag" final.

Hubo que esperar dos meses de travesuras para que Quique se encontrara con Flupi (Flupke, Felipín en flamenco), justo el 13 de febrero de 1930. Juntos, Quique y Flupi vivieron numerosas aventuras urbanas, todas ellas ambientadas en la época de la niñez de Hergé.

Desde entonces, la pareja de personajes aparecieron semanalmente y de forma regular hasta 1935, y con cierta discontinuidad hasta 1940, siempre en blanco y negro, y hasta una década después de la guerra, ya en color.

Más realistas que las aventuras de Tintín, los traviesos muchachitos no paraban de dar problemas a sus amigos y vecinos, pero sobre todo al famoso agente de policía, el agente número 15, al principio llamado Vertommen ("Maldita sea" en flamenco).

Muchos de los más de trescientos "gags" aparecieron en Le Petit Vingtiéme. Algunos otros en Le Soir durante la guerra, y finalmente en el semanario Tintín hasta 1950. Cinco álbumes en blanco y negro se publicaron antes de la guerra. Once pequeños volúmenes, a todo color, fueron publicados por Casterman entre 1949 y 1969 (muy apreciados por los coleccionistas). En la actualidad son doce los libros disponibles en francés, en el mismo formato que los álbumes de Tintín, si bien las planchas en blanco y negro de los primeros álbumes han sido redibujadas y coloreadas en esta colección de 12. En España, la editorial Juventud editó un total de 8 álbumes. Los seis primeros se corresponden a los 11 primeros álbumes de Casterman, y hay dos más: Alta tensión, dibujado por Johan de Moor (hijo de Bod de Moor), que imita asombrosamente el estilo del maestro.  Y Juegos prohibidos, una recopilación de "gags" de Hergé no recogidos en los otros 6 álbumes. Entre todos completan los 12 álbumes franceses.

     

       

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